En Zapala – Parte 1: Desde la ciudad

“Si consideramos que se encuentra al pie de la cordillera de los Andes y enclavada en el último escalón de una alta meseta, es fácil imaginar las inclemencias climáticas que debieron soportar los colonos de aquellos tiempos, cuando el macizo andino durante todo el año se mantenía bajo un grueso manto de nieve […]. Del viento, la nieve y los intensos fríos era el reinado de diez meses cada año. En los dos restantes llegaba una cálida estación que se parecía un poco al verano […]. Después que pasaban los vendavales se descargaban copiosas nevadas que en pocas horas dejaban las calles cubiertas por un manto blanco […] las que eran seguidas por crudas heladas que no permitían el descongelamiento […]. Pero, si éste era el peor momento climático que soportaba el caserío, no sería mejor el que vendría: cuando el viento en veloz carrera llega a tomar su turno […]. Así era Zapala, hostil, montaraz. Una fina feta de verano dentro de un emparedado de viento y nieve”.

Descripción de los primeros años de la ciudad, que hace José Ramos en el libro Zapala, semilla y surco (Ferrari y otros, 1996)*.

Luis Sapag, en su libro “Sapag, del Líbano a Neuquén”, cuenta que el nombre Zapala viene de la unión de dos palabras de la lengua mapuche, “chapad”, que significa barro, y “la”, que significa muerte. Podría interpretarse como “pantano mortal”.

Estas características hicieron difícil la vida a los que se establecieron hace más de un siglo en esa región. Pero estas dificultades han opacado en mi opinión el entorno natural bellísimo en el que se encuentra la ciudad. El “pantano mortal” es consecuencia de un acuífero que proporciona agua mineral de excelente calidad a sus habitantes.

Es evidente el cambio climático producido a través del tiempo: los inviernos ya no son tan fríos, aún cuando las comodidades de la vida urbana han mejorado mucho; y los veranos han extendido un poco más su influencia. Ha quedado el viento, uno de los símbolos del lugar. Zapala está ubicada en plena estepa patagónica y tiene incorporada profundamente su impronta:

Atardecer en Zapala

El mirador de la Virgen queda justo antes de llegar a la ciudad, la foto anterior y la que sigue fueron sacadas desde ese lugar:

Atardecer y Luna en Zapala

Las ondulaciones en el terreno le dan un carácter especial:

Atardecer en cementera Zapala

Estuve visitando la zona entre los meses de febrero y marzo. Conseguí una buena cantidad de fotos que voy a publicar en una serie de tres notas. Espero les gusten.

Muchas gracias por mirar.

* Mencionado en el libro “Sapag, del Líbano a Neuquén” de Luis Felipe Sapag.

PD: ¡Gracias a tu inestimable ayuda para recorrer la zona, Carolina González!.

Comments

  1. mary conti says:

    hermosa zapala… muy buenas tomas fotográficas mariano!!! felicitaciones desde la provincia de bs as!

  2. Hermosas fotografías!

  3. aldo muñoz says:

    Amigo felicitaciones,admiro tu profesionalismo en las fotografias, Exitos y Felicitaciones.

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