Los días en Epulauquen

Otro día en Epulauquen. Nos despertamos temprano para desayunar; el encargado del té por supuesto es Ken. Ya tenemos la rutina de arranque preparada, y en breve estamos listos para salir.

Amaneciendo en Epulauquen

Primero recorremos en la camioneta el valle del río Nahueve, donde se nos van varias horas.

Yo tenía ganas de hacer mi primer pesca de la temporada, así que antes del atardecer fuimos hacia el arroyo Lanasa, mal llamado Nasa, que une las dos lagunas de Epulauquen (que justamente quiere decir dos lagunas en mapuche). El arroyo es un lugar hermoso: en su margen derecha tiene un incipiente bosque y a la izquierda un mallín impresionante, que hay que caminarlo un buen rato para poder llegar. En esta foto de Ken se ve claramente, y también aparezco pescando:

Pescando en arroyo Lanasa

La pesca fue excelente, como se indica habitualmente en el mes de noviembre para este ambiente.

Aquí la caminata de regreso:

Caminando desde el arroyo Lanasa

La tarde se nos pasa rápido, y mientras corríamos atrás de la sombra que iba proyectando el sol al ponerse detrás de la montaña, nos encontramos con este paisaje:

Atardecer en lagunas Epulauquen

Me fascina el color que toma la luz en el norte neuquino a esa hora, “vuelto color de trigo el sol” como decía Zitarrosa…

Bosque y montaña en Epulaquen

Un rato después y nos encontrábamos con el crepúsculo. La frontera con Chile es el cerro Crestón, y del otro lado pasan continuamente los vuelos de cabotaje del país trasandino, y a pesar que no tiene nada que ver con lo natural que nos rodea, me gusta como queda el rastro en el cielo:

Rastros en el cielo de Epulaquen

Una vez que llegamos a la casilla rodante, miramos hacia el Este y nos maravillaron las nubes lenticulares sobre la Cordillera del Viento:

Nubes lenticulares sobre Cordillera del Viento

Después de cenar fuimos a un pequeño mirador al final del camino dentro del camping organizado, que tiene una vista privilegiada de los Andes:

Noche en lagunas Epulaquen

Ken me preguntó qué variante podíamos hacer para una foto y se me ocurrió esconderme e iluminar el techo del mirador de verde con mi linterna de varios colores. El resultado fue éste:

Nocturna en laguna de Epulaquen

Parado al borde del camino se escuchaba con claridad el sonido de un arroyito que desembocaba en la laguna, y a lo lejos también se escuchaban las ráfagas de viento que bajaban con violencia desde atrás de los Andes. Una brisa helada comenzaba a subir desde el agua… La luna iluminaba todo con mucha intensidad, produciendo una mezcla alucinante de noche y día:

Los cerros en Epulauquen

Pronto estábamos satisfechos con las fotos conseguidas, y regresamos al abrigo de la casilla para descansar.

Ken había dejado una de las cámaras haciendo una serie de fotos para luego producir este time lapse nocturno que quedó muy bueno:

 

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Comments

  1. Anónimo says:

    Buenisimas fotos, gracias por permitir disfrutar de los hermosos lugares de nuestro País.

  2. Claudia says:

    Me enamoré de la vista privilegiada!!!

  3. Lindisimo. Que fotos, que lugar. Tan bella la Patagonia que por momentos hasta quiero mantener estos lugares secretos asi no se llenan e gente ajajaja si ya se, hay que compartir. Igual. no 🙂

    • Muchas gracias!. Estoy de acuerdo con vos, es una dicotomía: tanta belleza para mostrar pero al mismo tiempo en riesgo si va demasiada gente. El norte neuquino va a ser el próximo destino a desarrollarse rápido en la Patagonia, están asfaltando el camino hasta Las Ovejas…

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