Pilahue, la noche y la niebla

“Al amigo de la mano solidaria tendida cuando comenzaba la noche y la niebla.”
Rodolfo Ponce de León en la despedida a mi viejo.

En Pilahue transcurrió una parte importante de la historia de mi familia. Mi abuelo paterno, Fermín o Efrem, llegó a Argentina en el año 1919 después de emigrar desde Líbano al final de la Primer Guerra Mundial y se instaló en Pilahue en la década de 1920.

Entrada a Pilahue

Eran épocas de prosperidad para los campos patagónicos. Mucha gente vivía en la zona rural y mi abuelo además de criar ovejas para producir lana, instaló un almacén que también tenía una pequeña oficina de correos o estafeta postal. A un par de kilómetros de distancia vivía mi tío abuelo Juan, que también tenía un almacén. Imagínense el comercio que habría para que existieran en el campo dos almacenes tan cercanos. Prosperó y pudo enviar a la universidad a sus dos hijos: mi tío Fermín estudió arquitectura y mi viejo abogacía.

Durante mi niñez era capaz de fingir que no estaba engripado para que no suspendieran el viaje familiar al campo, cuando llegaba me curaba como por arte de magia. Me encantaba recorrer los cerros, participar de las tareas rurales como arreos de ovejas y de vacas, la esquila. Soñaba que las aventuras de los libros que leía se hacían realidad allá. Fue mi primer y más directo contacto con la naturaleza. Recuerdo intensamente las caminatas a la luz de las estrellas

En el año 1987 mi viejo decidió venderlo, había quedado como único propietario desde hacía unos años. La crisis de la lana con el bajo precio internacional y las altísimas retenciones a las exportaciones (¡hasta 50%!) que aplicaba el gobierno de Alfonsín hicieron que no fuera rentable producir, y supongo que sus otras actividades le impedían ocuparse correctamente del establecimiento. Él no regresó más y aunque lo negaba, creo que se arrepintió profundamente de haberlo vendido.

Personalmente no volví hasta más de veinte años después. Pasé medio a las apuradas al principio, pero en los últimos meses estuve dos veces por el lugar. La última me produjo mucha nostalgia. Estoy casi seguro que fue ver el campo iluminado con la misma luz que lo recordaba siempre.

El mallín de Pilahue

Mi vieja hace poco me mostró fotos de aquellos tiempos que por suerte conservó. En esta foto de septiembre de 1980 aparece mi viejo en el corral, y detrás de él, el mismo mallín de la foto anterior. Era más joven en ese momento de lo que yo soy ahora. Si prestan atención van a ver el mismo contorno de los cerros en el horizonte.

Papá en el corral de Pilahue 091980

Actualmente la miro y tiene mucho significado para mí. En aquéllos tiempos estaba avanzada la dictadura militar que usurpó el poder entre el año 1976 y 1983, y podría decirse que mi viejo, radical balbinista, había pasado por varias situaciones complicadas en los años previos. En el 75 había organizado el exilio de Rodolfo Ponce de León, amenazado de muerte por la nefasta triple A, quienes habían hecho estallar una bomba en su estudio jurídico. Durante el gobierno militar solicitó habeas corpus de distintos desaparecidos a diversos juzgados de la región, que siempre fueron rechazados. Hasta fueron al comando del ejército en Neuquén capital para pedir la liberación (que consiguieron) del hermano de su amigo Ricardo Padín. Y quién sabe cuántas cosas más que no me enteré. En el año 2001 me contó la anécdota de un juez que lo mandó a llamar una vez para preguntarle por qué seguía presentando habeas corpus si sabía que se los iban a rechazar, a lo que él contestó que lo hacía para que quede la firma de los que lo rechazaban.

De mi viejo aprendí que una amistad va más allá de las ideas políticas, algo que falta tanto hoy…

Quién sabe las cosas que pasaban por su cabeza durante aquéllos años. Yo me fui enterando con cuentagotas a medida que pasó bastante tiempo.

Con el regreso de la democracia ocupó una banca en la cámara de diputados entre el 83 y el 87. Durante la adolescencia me volvían loco cuando me decían “el hijo del diputado”… Con gran dolor votó las leyes de obediencia debido y punto final. Recuerdo que aquélla vez me dijo: “pensar que luché tanto contra estos desgraciados, pero Alfonsín nos dijo que si no votábamos a favor íbamos a entrar en una guerra civil”. El partido militar tenía mucho poder aún, y Alfonsín no quería más sangre… Afortunadamente la justicia llegó primero para los comandantes y luego con el tiempo para los ejecutores. No supe qué decirle aquélla vez, pero hoy lo sé bien.

Cuando camino este corral, aparecen reminiscencias… Pasé tantas veces por acá. Era el camino por el que se hacía subir a la hacienda a los camiones de transporte que esperaban al final de la rampa. Era muy desafiante cuando alguna vaca o caballo rebelde decidían no avanzar.

Corral en Pilahue

En la foto antigua estoy en la manga del corral con mi hermana y alguno de los hijos de Julio Herrera, el capataz de la estancia. Atrás aparece la rampa donde hoy sólo crece la vegetación.

En el corral de Pilahue

La pileta donde se bañaban las ovejas está en ruinas. Acá también pasé varias veces cuando se les aplicaba, mezclados con el agua, remedios contra la sarna y alguna otra enfermedad. Recuerdo andar haciendo malabares para no caerme al agua oscura mientras llevaba ovejas o las rescataba del agua.

Baño de ovejas abandonado en Pilahue

Vi muy seca a la estepa. El cambio climático parece que ha modificado permanentemente la cantidad de agua que cae en esta región, ya son demasiados años de sequía. En esta foto desde el Cerro de la Cruz se ve la casa. También el mallín en primer plano que está en franco retroceso. Ya no hay agua que corra y los pastos están amarillos en vez de verdes. Vean el contraste con la foto siguiente donde estoy andando en moto (no miren mi atuendo), el mallín está muy verde!, y seguro es una foto de diciembre o enero, luego del final de clases y cuando hacía tiempo había dejado de llover.

Pilahue desde el Cerro de la Cruz

En moto por Pilahue

A pesar de la nostalgia igual pronto voy a regresar.

Atardecer en Pilahue

Gracias por mirar.

Mariano

PD: Las palabras completas de Ponce de León son éstas: “Al amigo. Al amigo de la mano solidaria tendida cuando comenzaba la noche y la niebla. Al abogado leal y sabio. Al convencional constituyente brillante mi afecto y mi gratitud permanentes. A su familia, mi solidaridad con su dolor.” Gracias Pepo.

Comments

  1. Rodolfo Gay says:

    Mariano, siempre me traen hasta aquí tus hermosas fotos, hoy ademas disfrute de un hermoso relato, se nota el compromiso social.
    Saludos
    Rodolfo

  2. El relato y las fotos llegan al alma, al menos a quienes vivimos situaciones similares de vivencias de infancia en paisajes similares, y desarraigo con el paso de lo años. Es conmovedor y es gratificante ver que esos valores no se pierden y quedan atesorados para siempre en tu memoria.

  3. Muy lindo relato, me gusto mucho leerla, y las fotografías . Siempre hay algo de nostalgia. Gracias por compartir. En algún punto se une con la historia de todos. La época de los militares, Alfonsín y esas leyes controvertidas, pero todo sigue, es dinámico y se sigue escribiendo la historia.

  4. Anónimo says:

    Hermoso Mariano Conmovedor…

  5. Me encantó !!!!! Cada uno tiene historias propias muy valiosas. Qué lindo que las hayas compartido!. Saludos

  6. elvira Merkel says:

    tu historia es conmovedora… y las fotos la enriquecen… un abrazo!

  7. teresa says:

    Muy lindo lo que escribiste me encanto!!!

  8. Que en las primeras horas de un día feriado me cuentes tu historia es un placer incomparable.
    Gracias

  9. Anónimo says:

    Gracias mariano x subir las fotos y contarnos tu historia, estoy tomando mates leyendo tu comentario en parte me identifica con vos, el sur me apasiona conozco bastante, espero ir a pilahue a conocer algún día, te mando un abrazo???

  10. Hermoso relato!!! y hermosas fotos!!!… Pilahue también fue un pedacito de mi niñez… pase algunos veranos ahí…. Hace algunos meses volví, y si esta diferente… los colores, los aromas, la falta de agua (aunque hay más que en otras épocas)… también es uno el que cambia e idealiza recuerdos no?… saludos! saludos y gracias Ana Lia Mir

    • Hola Ana!!!, qué bueno que hayas pasado parte de tu niñez allá. Conocí a tu papá, lo recuerdo como una persona muy agradable. También fui compañero de la secundaria de Guillermo (que es el que me dio permiso para pasar), espero coincidir con él en algún momento allá.
      No mencioné a tu familia para proteger su privacidad.
      Totalmente de acuerdo con vos que los recuerdos uno los modifica a medida que pasa el tiempo. Te mando un saludo!

  11. Gladys Calvaroso says:

    Bellos recuerdos , felicitaciones !

  12. lindisima la historia. Y te entiendo en mas de una de las cosas que escribis. Me sentia identificada.
    nosotros todavia nos arrepentimos de vender la chacra de mis abuelos, junto al rio… pero no he podido volver. Escribir nomas sobre ella me llena de nostalgia y lagrimas.
    El cambio climatico efectivamente esta haciendo estragos. Lo peor es no saber, con esta incertidumbre de lo “nuevo”, como progresara. Llueve, no llueve? como se transformara todo. En la zona de Viedma ha llovido mucho. Nos reiamos hace poco porque deciamos…si esto sigue asi, Sierra Paileman sera el nuevo vergel provincial!

    lindisimas las fotos, como siempre. Las nuevas y las viejas. Me gusto mucho la de la pileta… con esa florcita timida que se asoma por las rajaduras del cemento.

    • Gracias Mariana… Qué lindo recordar los lugares donde fuimos felices, son los que en buena parte nos han definido como personas.
      Es sorprendente lo que está lloviendo en la zona de Viedma!, voy a ir a visitarla durante el año que viene. Ustedes van de visita este verano?.

  13. Anónimo says:

    Gracias.

  14. Hola Mariano, te cuento que cada vez que estoy trabajando y me llega un mail con una nueva historia tuya
    decido esperar el momento propicio para darle click
    como un buen vino, pero a solas,
    es que me preparo para viajar y disfrutar tu experiencia
    que se que me va a transportar a ese lugar,
    Muy buena historia, sentida y profunda
    y como siempre el relato y las fotografías hacen un muy buen maridaje

    Felicitaciones

    Christian

    • Muchísimas gracias Christian. Me alegra saber que disfrutan de estas historias y que dediquen su tiempo a leerlas. A veces no sé si lo que escribo es demasiado o relevante.
      Te mando un saludo.

  15. ¡Las palabras justas! 🙂

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