Proveer nuestra propia luz

Un texto de Gustavo Scattareggia.

“Asombrar con gestos amorosos a una persona que nos rechaza es, ante todo, una grosería.”
A. Dolina

El atardecer frente al mar apela al amor, al pensamiento profundo y a la presentación de Kung Fu. Estas referencias son deficientes en casi todos los aspectos: el amor es una superstición repentina y efímera que nada tiene que ver con la eternidad del océano; el pensamiento profundo es una distracción del aburrimiento; y David Carradine caminaba en el inicio del día y en un desierto, que es como una playa pero infinita.

Cuando vemos el atardecer, es también la oscuridad que se aproxima; es todas la cosas que no logramos; es el amor que se nos hizo imposible porque somos imposibles. Son las huellas que dejamos y se borran con las olas. (Si queremos dejar huellas eternas deberemos caminar por el desierto como Kwang Chang Kaine; sin el mar, será un sendero solitario).

Para ignorar esa indolencia un grupo de optimistas se ha inventado una farsa petulante y perezosa según la cual el universo conspira para lograr lo que queremos. Stanley Kubrick los rechaza con precisión: “El hecho más terrible del universo es que no es hostil, sino que es indiferente… no importa cuán vasta la oscuridad, debemos proveer nuestra propia luz”.

La luz del día ha sido devastadora; el tenue atardecer es alucinante pero la oscuridad del universo empieza a rodearnos y es mejor asegurarse una luz propia. Pretender asombrarlo con gestos amorosos, sería una grosería.

Proveer nuestra propia luz

Muchas gracias por leer y mirar.

Mariano

PD: La foto es de este verano en Las Grutas, Río Negro.

Comments

  1. maria eugenia gomez says:

    Mariano: preciosa foto. Yo tengo una frase muy linda que me ayudó y acompañó siempre .
    ” Si de algo me siento dueño , no es de la vida que vivo , es de mis sueños “. Tengo mi propia luz .

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