Una puesta de sol

Me encantan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol…
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Subiendo hacia el cerro Catedral y en una de las curvas más cerradas del camino, veo a alguien parado en una roca que se eleva unos metros más allá del camino.

Había sido un día sin acontecimientos notables y aquello definitivamente llamó mi atención.

“¿Cómo no se me ocurrió nunca antes subir ahí?”, me pregunto mientras paso. Ni siquiera había sospechado que podría haber un sendero que me lleve hasta arriba.

Espero hasta un rato antes de la hora dorada y me voy caminando con la mochila y el trípode. Cuando llego efectivamente hay un sendero, que luego de unos metros me deja arriba de esa roca que vi más temprano.

Y la vista es fascinante. Hacia un lado tengo el cerro Ventana, acariciado por la última luz cálida del día:

Una puesta de sol en cerro Ventana

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Para volver primero hay que salir

Me voy a dormir con esa sensación de intranquilidad que presagia una noche difícil. Y sueño con ella.

Es un sueño muy nítido: en un lugar que no reconozco tenemos una charla como al pasar. “Para volver primero hay que salir”, me dice con sus rasgos bien definidos por la luz de un atardecer onírico.

Trato de buscarle un significado pero no puedo. Sólo quisiera soñar distinto.

Miro la pantalla del celular y recién es la 1 de la madrugada. Afuera escucho el silencio. De un salto salgo de la cama, y diez minutos más tarde estoy sin rumbo, dispuesto a fotografiar lo que encuentre. Todo con tal de no volver a soñarla.

El camino me lleva hasta el Anfiteatro, sobre la ruta 40. Me envuelve una brisa suave, que me acaricia, que me consuela.

La luna está a punto de asomar y sólo tengo que esperar unos minutos para que ilumine el paisaje:

Anfiteatro nocturno. Para volver primero hay que salir.

Deambulando

Desando el camino, y me desvío hacia el río Ñirihuau.  Tal vez el puente del ferrocarril se vea bien esta noche.

Dejo la camioneta al costado del camino y emprendo la subida. Trepo hasta las vías y sigo sobre los durmientes hasta que debajo mío tengo el precipicio del cañadón del Ñirihuau. Unos metros más y encuentro la vista que busco.

De repente pienso si habrán muerto personas durante la construcción de este puente. Me invade la certeza que sí.

Con cuidado extiendo las patas del trípode para que no se apoyen en el vacío. Dos patas sobre el riel y una sobre un durmiente. De pronto, escucho un ruido metálico y siento un golpe que me deja helado. El riel al enfriarse produce una sacudida súbita que repercute en mi cuerpo y mente, que no estaban preparados para eso.

Me sobrepongo rápido y consigo esta imagen:

Una foto publicada por Mariano Srur (@marianosrur) el

Bajo del puente y encuentro un sendero que sigue el contorno del cañadón, desde donde tengo una buena vista de la estructura metálica, recortada sobre las estrellas y las luces de Bariloche:

Nocturna puente Ñirihuau

La vuelta

Regreso lentamente, buscando otros puntos de vista y sacando nuevas fotos, pero ninguna me satisface mucho.

Ya se hicieron las 4 de la mañana. Me invade un cansancio profundo y una sensación de tranquilidad, sabiendo que salvé la noche y me salvé de los sueños.

Muchas gracias por mirar.

Mariano Srur

Caminata al Frey

El cerro Catedral es mucho más grande de lo que se ve habitualmente desde las pistas de esquí. Uno de los lugares más interesantes que tiene es el entorno del Refugio Frey.

Venía demorando mi subida al refugio hasta que me decidí. La caminata al Frey lleva entre 3 y 4 horas, no tiene mayores dificultades, pero conviene hacerla teniendo alguna preparación física.

Seleccioné una cámara con un par de lentes, una botella de agua de 750 cm3, frutas secas y algo de abrigo para el regreso.

Tardé en subir 3 horas y cuarenta minutos, haciendo 25 minutos de parada para comer, tomar agua y contemplar el paisaje. Me fui encontrando varios arroyos que permitían recargar la botella con agua helada y pura.

Crucé a lo largo del trayecto varias personas que bajaban. Me llamó la atención que todos estaban contentos y saludaban al pasar.

En el refugio había una pareja que atendía muy amablemente, y me prepararon un sandwich tostado de jamón y queso y además tenían cerveza artesanal. Excelente y a buen precio.

Había varias personas arriba y me parecieron bastante más hoscos que los que me crucé bajando. Una de dos: habían bajado todos los buena onda y quedado arriba los amargos, o dependiendo del ámbito en que se encuentren socializan en mayor o menor medida. En fin…

Refugio Frey - Cerro Catedral

El entorno

Mi objetivo era el paisaje, maravilloso hacia donde uno mire:

Desde el refugio Frey

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