Invierno en el norte neuquino

Esta es una serie de fotos que conseguí durante este invierno en el norte neuquino, a fines de agosto:

Formaciones geológicas cerca de Chorriaca, en el norte Neuquino.

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Frente a la Cordillera del Viento

Llegamos a Las Ovejas luego del mediodía y con hambre. Pasamos por un almacén que tenía un surtido variadísimo de cosas para hacer compras de último momento. Ahí nos recomendaron un “comedor” – como le dicen apropiadamente en el norte neuquino a los restaurantes – donde nos atendieron muy bien y prometimos regresar para cenar al día siguiente.

Nuestra idea para la próxima jornada era fotografiar el atardecer desde un mirador frente a la Cordillera del Viento y el valle del río Neuquén. Según la aplicación PhotoPills el sol se iba a poner poco después de las 20:00. Como (otra vez) teníamos hambre pasamos por el comedor a las 19:00, la hora que nos dijeron que abrían, pero no tuvimos suerte. Luego de esperar un rato nos dimos cuenta cómo iba llegando la hora dorada y nos asaltó la idea de que nos perderíamos un atardecer fabuloso. Aceleramos durante los ocho kilómetros que nos separaban del mirador y con alivio presenciamos esta magnífica escena:

Río Neuquén frente a la Cordillera del Viento

El mirador tiene un desnivel abrupto, y mientras Ken se quedaba un poco más arriba para filmar la puesta de sol, bajé un hasta que lo perdí de vista. No me daba el tiempo para admirar el entorno y tratar de fotografiarlo mientras cambiaba aceleredamente al variar la luz y las nubes. Había un viento implacable que hacía muy difícil disparar la cámara sin que registre nuestro movimiento. Pronto me encontré usando el trípode:

La Cordillera del Viento

Había un rango diverso de nubes lenticulares sobre toda la cordillera, bañadas por la luz cálida de los últimos rayos de sol. Desde el valle se escuchaba el balido de cientos de cabras de los crianceros trashumantes:

Atardecer frente a la Cordillera del Viento

Las nubes se reconfiguraban permanentemente en formas, tamaños y lugares, produciendo secuencias únicas e irrepetibles:

Nubes sobre Cordillera del Viento

Finalmente, me di por satisfecho con lo que había fotografiado, y me quedé contemplando durante unos minutos más la maravilla que me rodeaba. Estaba feliz y agradecido.

Lentamente acomodé todo el equipo y comencé a regresar, cuando justo me lo encuentro a Ken que no podía creer lo que habíamos presenciado y también había registrado todo como había querido. ¡Misión cumplida!:

Misión cumplida

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Crianceros del norte neuquino

En la Patagonia todavía se practica la trashumancia, un sistema de pastoreo en el que se traslada los animales de los pastizales de invierno (invernada) a los de verano (veranada). Los crianceros del norte neuquino, como se los conoce, pueden llegar a recorrer hasta 300 km para que sus chivos consigan buena comida y agua.

Resulta que aquí en el invierno, la nieve cubre durante mucho tiempo estos suelos, y cuando se retira hacia principios de diciembre, resurge la vegetación y los arroyos se llenan de agua.

Nosotros estuvimos en el final del ciclo de veranada, a fines de marzo, cuando los crianceros iniciaban su regreso a las tierras más bajas donde su ganado pasaría el invierno. Es muy simple la forma que tienen de darse cuenta: la primer nevada significa que se les está terminando el tiempo. Durante el trayecto muchos de ellos tienen que atravesar tierras altas como las de la Cordillera del Viento, y una demora puede resultar en la muerte de sus animales por frío, o hasta de ellos mismos, en un temporal de nieve.

En la foto a continuación están en pleno arreo al amanecer:

Crianceros del norte neuquino arreando un piño de chivos

Durante el atardecer, los animales quedan en un rodeo para seguir alimentándose y pasar la noche, una de tantas escalas en este viaje:

Atardecer cerca del Domuyo

La magia de la Cordillera del Viento en las inmediaciones del volcán Domuyo, acecha permanentemente a la hacienda y a los arrieros:

Más chivos cerca del Domuyo al atardecer

Creo que por pudor no pude captar algo fundamental de esta gente: su amabilidad y hospitalidad. Al comienzo siempre pueden parecer introvertidos y me pareció que los estaba invadiendo demasiado al sacarles una foto, pero seguramente es una limitación mía nada más. Les recomiendo si pueden llegar a esta zona que visiten a un criancero, compartan un mate, escuchen sus historias y por qué no, le compren un chivito que entregarán ya carneado y con orgullo.

Muchas gracias por leer.

Mariano