Crianceros del norte neuquino

En la Patagonia todavía se practica la trashumancia, un sistema de pastoreo en el que se traslada los animales de los pastizales de invierno (invernada) a los de verano (veranada). Los crianceros del norte neuquino, como se los conoce, pueden llegar a recorrer hasta 300 km para que sus chivos consigan buena comida y agua.

Resulta que aquí en el invierno, la nieve cubre durante mucho tiempo estos suelos, y cuando se retira hacia principios de diciembre, resurge la vegetación y los arroyos se llenan de agua.

Nosotros estuvimos en el final del ciclo de veranada, a fines de marzo, cuando los crianceros iniciaban su regreso a las tierras más bajas donde su ganado pasaría el invierno. Es muy simple la forma que tienen de darse cuenta: la primer nevada significa que se les está terminando el tiempo. Durante el trayecto muchos de ellos tienen que atravesar tierras altas como las de la Cordillera del Viento, y una demora puede resultar en la muerte de sus animales por frío, o hasta de ellos mismos, en un temporal de nieve.

En la foto a continuación están en pleno arreo al amanecer:

Crianceros del norte neuquino arreando un piño de chivos

Durante el atardecer, los animales quedan en un rodeo para seguir alimentándose y pasar la noche, una de tantas escalas en este viaje:

Atardecer cerca del Domuyo

La magia de la Cordillera del Viento en las inmediaciones del volcán Domuyo, acecha permanentemente a la hacienda y a los arrieros:

Más chivos cerca del Domuyo al atardecer

Creo que por pudor no pude captar algo fundamental de esta gente: su amabilidad y hospitalidad. Al comienzo siempre pueden parecer introvertidos y me pareció que los estaba invadiendo demasiado al sacarles una foto, pero seguramente es una limitación mía nada más. Les recomiendo si pueden llegar a esta zona que visiten a un criancero, compartan un mate, escuchen sus historias y por qué no, le compren un chivito que entregarán ya carneado y con orgullo.

Muchas gracias por leer.

Mariano