Querido Luis

“Soy un hombre con la suerte de poder contar con ambas manos a quienes amo…” Just breathe, Pearl Jam


Al menos una vez al año paso por Chacabuco, en provincia de Buenos Aires. Tenemos parientes allá que siempre es un gusto visitar; mi hija aprovecha y se queda varios días compartiendo con su prima y amigas, mientras sigo viaje a Buenos Aires para hacer diversas cosas. Pero antes de irme o al regresar, salgo a recorrer los alrededores. Está bueno tomarse un tiempo para hacerlo sin apuro. Me fascina la belleza de la pampa húmeda, sus campos, su historia, su gente.

La familia de Luis Garaventa me acompaña cada vez que puede, y gracias a ellos descubrí (por sus indicaciones o compañía) lugares maravillosos. Luis vino la mayoría de las veces; retirado luego de décadas de trabajo en campañas de cosecha, en que manejó cosechadoras, arregló máquinas e hizo de todo un poco. Recorrió de esta forma todos los rincones de la provincia de Buenos Aires, algo de La Pampa, y seguramente de Santa Fé; sus ojos vieron mucho de esta parte de la tierra. Aún despuntaba su vicio haciendo trabajos de herrería, que era lo que a veces le impedía acompañarme, sino él mismo me decía que al día siguiente iríamos a tal o cual lugar, o me explicaba cómo ir por mi cuenta.

De esta manera llegué a Membrillar, una estación de trenes abandonada:

Membrillar

Conversábamos largamente durante nuestros recorridos, tenía tantas historias y anécdotas para contar… También tenía un humor muy especial, no dejaba pasar oportunidad para hacernos reír. “Siempre vas a ser uno más de la familia”, me decía a pesar de mi separación de Gabriela, su sobrina. Lo mencionaba seguido, como sabiendo cuánto necesitaba oírlo en una época muy difícil para mí.

Hace poco tiempo se fue, y hoy lunes 23 de febrero hubiera sido su cumpleaños.

Les dejo una foto de él junto con su hijo Leo, gran pescador y compañero de recorridas también, una tarde que fuimos a pescar tarariras a un arroyo cerca de Chacabuco:

Querido Luis

Querido Luis, donde sea que estés, te recuerdo con un enorme afecto.

Mariano

En Mercedes

En febrero pasado viajé con mi familia unos días a la playa. Teníamos que hacer noche en algún lugar cerca de Gualeguaychú, y mirando el mapa, me di cuenta que del lado uruguayo existía Mercedes. Quedaba más cómodo cruzar la frontera ese día del viaje, y googleando encontré un lindo hotel frente a la plaza central, así que Mercedes sería.

A medida que nos acercábamos fue creciendo mi incógnita sobre cómo sería ese lugar. No tenía muchas expectativas, me conformaba con llegar rápido al centro, descansar y seguir viaje.

Pero me sorprendí con esta ciudad, o pueblo grande. Tiene el tamaño de la General Roca en la que me crié durante los años 70 y 80. Me gustó el respeto que tienen por su pasado. Hay muchos edificios antiguos bien mantenidos, como por ejemplo el del diario Acción, que todavía hoy sigue funcionando:

Acción Su Diario Regional

O el edificio del Cine Rex Theatre, que a pesar de parecer cerrado, conserva una fachada intacta:

Cine Rex Theatre

Caminando por sus calles me trajo añoranzas de un pasado tan distinto a la actualidad en nuestro país, el de cuando yo era chico, donde se podía vivir sin rejas y abiertos a la calle, sin temor a la delincuencia. En Mercedes viven sin miedo:

La espera

“Apaga la TV, enciende tu cerebro”. Un poco de filosofía oriental:

Apaga la TV Enciende tu cerebro

Luces y sombras en un atardecer tranquilo:

Luces y sombras

Hay muchos edificios cerrados o abandonados, me imagino todo lo que puede revelar una exploración con más tiempo de los alrededores:

Abandonado

En un momento comencé a escuchar música, sonaba como una murga, muy lógico estando en Uruguay. Pero se escuchaba como que se acercaba para luego alejarse nuevamente. Hasta que apareció un torrente de motos y vehículos que festejaban el triunfo de un equipo de fútbol al compás de esta música murguera tan particular. Entre medio de ellos iba este camión lleno de gente de distintas edades. Ningún insulto, ningún destrozo… Un festejo alegre, pacífico y maravilloso:

El festejo

Para terminar, una imagen de una de las calles céntricas:

Una calle de Mercedes

Mi hermana había salido a caminar por su cuenta, y cuando nos encontramos en el hotel al regreso, me contó de lo maravillosa que era la costanera de la ciudad sobre el río Negro, y que había visto un atardecer espectacular… Lo lamenté pero es un buen motivo para pasar otra vez por este lugar.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Igual la belleza está en todos lados

El verano pasado fui unos días a la playa junto a mi familia. Esperaba fotografiar amaneceres, atardeceres, noches… Pero por una de esas casualidades nos tocó un temporal de lluvia que terminó acortando la estadía. Sólo se podía estar dentro de la casa en un lugar bastante agreste que no tenía atracciones extra, más allá de la naturaleza.

Igual la belleza está en todos lados; sólo es que, a veces, hay que buscarla un poco más… Aprovechamos cada momento disponible en que la lluvia disminuyó, para salir. Las nubes bloqueaban permanentemente los rayos solares y el paisaje tenía un tono gris bastante uniforme, salvo un momento durante aquél atardecer que la capa de nubes redujo su espesor, y dejó reflejar una gran variedad de tonos:

Atardecer en La Pedrera. Igual la belleza está en todos lados.

Caminando por el pueblo más cercano, encontré este faro bajo un cielo lleno de nubes como algodones, que filtraban la luz en haces de rayos bastante definidos:

El Faro de La Paloma

En la siguiente publicación voy a subir fotos de una clase que habitualmente no frecuento, pero que me interesa muchísimo: fotografía urbana en un pequeño pueblito de Uruguay.

Muchas gracias por mirar.

Mariano