Un pueblo de la Pampa húmeda

La semana pasada viajé junto con mi hija a la ciudad de Chacabuco en provincia de Buenos Aires, donde tenemos parientes con los que pasamos muy buenos momentos. Cuando estoy allá me gusta salir a recorrer los alrededores porque está lleno de lugares interesantes para fotografiar. Muchas veces alguien me acompaña en estos periplos, esta vez fui con Mica, mi hija. La idea era recorrer la ruta 42, sin asfaltar, para ver qué sorpresa me encontraba. Acá pueden ver el trayecto en Google Maps. Y la sorpresa resultó ser un pueblo de la Pampa húmeda que se llama Warnes.

Casi no llegamos a este lugar, porque estaba por bajar el sol y había visto un par de lugares interesantes unos kilómetros antes. El camino se encontraba en bastante mal estado por lluvias que habían caído y tenía que transitar muchas partes con la doble tracción conectada. Estaba dando la vuelta para regresar, pero me llamó la atención un cartelito que decía “Warnes – 2 km”, entonces no pude con la curiosidad y hasta allá fuimos. Encontramos un pequeño poblado con pocas manzanas distribuidas alrededor de lo que había sido una antigua estación de ferrocarril del desaparecido ramal Suipacha – Bayauca del Ferrocarril Oeste, el primero de nuestro país.

Lentamente circulamos por la calle norte hasta que Mica descubrió esta casa abandonada que tenía en su interior un antiguo Rastrojero, que parecía haber encontrado su lugar de descanso:

El descanso del Rastrojero

Apenas había sacado la foto anterior, salió de la casa vecina un ruidoso grupo de cinco chicos, que vinieron directo hacia mí y uno de ellos pidió enseguida que les saque una foto. No podía creer la suerte que había tenido, siempre me cuesta acercarme a los desconocidos para sacarles una foto, ¡y ellos me lo pedían a mí!. De buena gana acepté y les saqué una, y quisieron otra y después otra. Estas dos fueron las que más me gustaron, me da la sensación que estuve cerca de captar la libertad y la inocencia de estos chiquitos bonaerenses:

Chicos de Warnes jugando. En Provincia de Buenos Aires. Un pueblo de la Pampa húmeda.

Me despedí de ellos diciéndoles que les iba a regalar unas fotos impresas la próxima vez que vaya, promesa que voy a cumplir.

Chicos de Warnes. Provincia de Buenos Aires

Warnes es un pueblito directamente relacionado con la actividad agropecuaria, y tiene varias instalaciones de silos para almacenar granos que me llamaron la atención:

Silos de Warnes al atardecer.

Silos en Warnes. Provincia de Buenos Aires.

Dimos la vuelta a la antigua estación y comenzamos a regresar a Chacabuco por la ruta 42. A lo largo del camino se puede ver todo el tiempo este paisaje fascinante, con un dejo de melancolía:

Colores del final del día en la Pampa Húmeda

Muy cerca de Warnes discurre el río Salado, que estaba desbordado por las lluvias que mencioné previamente. Se percibía una profunda calma al momento de bajar el sol:

El río Salado desbordado por las lluvias

Casi no hacía frío y decidí quedarme en el puente para sacar algunas fotos nocturnas, ya que prácticamente no había nubes. El crepúsculo se veía espectacular mientras separaba la noche del día:

Vía Láctea en anochecer pampeano

Unos minutos más tarde, cuando la noche había avanzado, apareció la Vía Láctea en todo su esplendor sobre el cielo pampeano:

La Vía Láctea en la noche pampeana

Todavía quedaba tiempo para regresar con calma a Chacabuco. Allá nos esperaban con un asado para compartir las experiencias del día.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Mañana de invierno en el río

Estoy viviendo el invierno en la casa de mi primo, sobre la costa del Río Negro en General Roca. Es un lugar hermoso, donde uno puede estar en contacto con la naturaleza sin estar lejos de la ciudad. Desde acá salgo a pedalear por los caminos rurales de las chacras y junté coraje para empezar a remar en kayak. También es un punto de encuentro de un grupo fantástico de personas, donde siempre hay algo interesante para hacer.

Lo estoy fotografiando sistemáticamente ya que todo está ahí tan al alcance, y por eso quería compartir estas fotos de una mañana de invierno en el río.

Los inviernos en el Alto Valle de Río Negro son favorables, aunque las noches y las mañanas son frías y es frecuente que todos los días haya temperaturas bajo cero. Pero estos fríos dejan paso a tardes soleadas y sumamente agradables, como la de hoy mientras escribo ésto.

El día que saqué estas fotos empezó con niebla y colores intensos en el paisaje los momentos previos a la salida del sol:

Amanecer en el Río Negro. Mañana de invierno en el río.

Momentos más tarde los colores del cielo iban cambiando hacia el naranja desde el rojo anterior. El río traía un caudal bastante alto y la niebla que se producía aparecía también desde dentro de la isla, dándole un aspecto fantasmagórico:

La isla y la niebla del amanecer

Minutos después ya teníamos los primeros rayos de sol sobre las copas de los árboles, empezando a predominar los tonos de amarillo. El espacio sobre el deck congelado, lugar que en las épocas cálidas es uno de los lugares más utilizados por la gente, ahora es un mudo testigo de este amanecer:

Primeros rayos de sol en el río

El momento mágico. Al subir el sol y filtrarse sus rayos entre la niebla, iluminan brevemente los troncos del abedul, el roble y el sauce eléctrico:

Abedul, roble y sauce eléctrico, reciben los primeros rayos de luz del día

Con los dedos congelados guardo la cámara y, entre pensamientos sobre lo que había presenciado, entro al calor de la casa. Otro día comenzó.

Muchas gracias por leer.

Mariano

Fotos nocturnas en el valle de la luna rojo

Hace una semana teníamos el final de la luna llena y el inicio del cuarto menguante, entonces me surgió la idea de hacer algunas fotos nocturnas en el valle de la luna rojo. La tarde previa al día del padre lo habíamos caminado bastante con mi hija, alejados de los lugares donde la mayoría de las personas van. Qué hermosa formación natural, con barrancas, ondulaciones, cañadones y varios tonos de colores en su tierra arcillosa.
El tiempo no ayudaba porque hubo muchas noches en que el cielo estaba completamente nublado. Finalmente la noche del lunes 16/06/2014, a pesar que el pronóstico anunciaba nubes, estuvo despejado. Lo llamé a mi amigo fotógrafo Néstor Pérez, noctámbulo habitual por su trabajo en el Diario Río Negro, para que me acompañe. Alrededor de la 01:00 am del martes estábamos en las bardas.
Una vez ahí dejamos el vehículo y empezamos a caminar siguiendo un antiguo cañadón, la luna ya estaba alta e iluminaba con claridad el paisaje, no necesitábamos linternas para ver por dónde pisábamos. Con la cámara al ras del suelo, registré la Vía Láctea sobre el cielo patagónico:

Fotos nocturnas en el valle de la luna rojo en General Roca, Río Negro.

Tuvimos que abrigarnos bien, la noche sin nubes dejaba caer todo el frío sobre nosotros. Con la ayuda de nuestros trípodes sacamos las fotos, pero al quedarnos quietos unos minutos nuestras manos comenzaban a congelarse.
Por suerte encontré este chañar, al que la luz de la luna le hacía resaltar su corteza verde:

Chañar iluminado por la luna llena en Valle de la Luna Rojo.

Finalmente llegamos a un promontorio que se eleva por sobre el nivel del valle y resalta su amplitud, desde donde se adivinan las luces de General Roca:
Fotos nocturnas en el valle de la luna rojo en General Roca, Río Negro.

Mirando en la dirección opuesta también se aprecia lo amplio de este valle. Le pedí a Néstor que se quedara inmóvil durante los 25 segundos que duró la exposición:

Fotos nocturnas en el valle de la luna rojo en General Roca, Río Negro.

Para los que les interesa la parte técnica, todas las imágenes fueron sacadas con la Olympus E-M1 y el zoom Panasonic 7-14mm f/4, ISO 1600 y exposiciones entre 24 y 35 segundos. Luego fueron editadas en Lightroom y Photoshop.

Tengo varias ideas en mente para seguir fotografiando los alrededores de Roca iluminados por la luna, aprovechando el invierno que me resulta una época ideal.

Muchas gracias por leer.

Mariano