Muy pronto iba a cambiar todo

Siempre me gusta cruzar a Chile por el Paso Cardenal Samoré. El nombre del paso por sí mismo es todo un símbolo: Antonio Samoré fue el enviado especial del Papa Juan Pablo II (que había asumido su cargo apenas meses atrás) que evitó la guerra entre Chile y Argentina en el año 1978. Imagínense las terribles consecuencias que una guerra hubiera tenido: la destrucción de personas, propiedades, ecosistemas, el odio… Hubiera sido un insulto a la memoria de San Martín y O’Higgins, hubiera sido un insulto a la historia… Pero me fui un poco del tema.

En este paso fronterizo hay un gran desnivel entre la aduana de los dos países, y tiene un atractivo escénico impresionante. El estratovolcán Pantojo, extinto, es una de las maravillas del lugar. La foto es de mayo de 2011, antes de la erupción de otro volcán cercano de su misma clase, pero activo: el cordón Caulle, que hizo una erupción explosiva apenas unos días después que saqué esta foto:

Muy pronto iba a cambiar todo

En ese momento no podía imaginarme que muy pronto iba a cambiar todo el paisaje. La vegetación murió y el suelo fértil quedó cubierto bajo capas de cenizas y rocas. Pero pensándolo en retrospectiva, el mismo Pantojo ha erupcionado de la misma manera mucho tiempo atrás y con los mismos efectos que la erupción del Caulle. En ese ciclo de muerte y resurrección de la naturaleza, nuevas plantas y animales volverán a poblar este lugar.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

 

La boca del Limay

Llegué a Bariloche inesperadamente, luego de un viaje fallido para pescar salmones en Puerto Varas. Le pedí a mi amigo Claudio “Negro” Díaz que fuéramos a sacar fotos del atardecer y él sugirió ir al lago Nahuel Huapi en la naciente del río Limay, que debido a la falta de lluvias está muchísimo más bajo que su nivel habitual y se puede ver fuera del agua la “barda” del Limay, una formación natural de rocas que normalmente está sumergida. La boca del Limay es un lugar famoso para los pescadores con mosca, porque ahí se pueden pescar truchas enormes, entonces hacen todo tipo de malabares para subirse a la barda y poder lograr mejores lanzamientos a la espera del pique de sus vidas. Pero en este caso fue sorprendente verla totalmente expuesta, muy fácil de acceder y caminar. El Nahuel escurría apenas por un costado, formando una pequeña caída de agua que me pareció maravillosa para fotografiar a una velocidad lenta de exposición, con la ciudad de Bariloche, recién encendiendo sus luces, al fondo:

Atardecer otoñal en Bariloche. La boca del Limay.

En esta imagen se puede ver mejor la extensión de las rocas. Si el lago estuviera en un nivel normal, las personas que están en la foto estarían con el agua hasta la cintura:

Pescadores en la barda del Limay

Recuerdo que durante la crisis energética de los años 80 durante el gobierno de Raúl Alfonsín, con cortes de electricidad permanentes sumados a la escasez de lluvias, a algunas mentes trasnochadas se les ocurrió dinamitar esas rocas para que se vacíe más rápido el lago Nahuel Huapi y aporte caudal a las represas aguas abajo. Por suerte no pasó de una idea loca.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Arco iris sobre la estepa

En nuestra cordillera, bien al Oeste sobre el límite con Chile, las precipitaciones anuales son mucho mayores que hacia el Este.

Los vientos húmedos dominantes que provienen del Pacífico se encuentran con las alturas de las montañas y descargan el agua de las nubes por rozamiento, al “chocar” con ellas. Una vez que las sobrepasan, ya no hay otras montañas contra las que puedan seguir haciendo llover o nevar, entonces las precipitaciones disminuyen marcadamente en cuestión de pocos kilómetros. A modo de ejemplo, en Villa La Angostura cae un promedio anual de 2000 mm, pero en Dina Huapi, cerca del final del Lago Nahuel Huapi y a 62 km al Sur Oeste, llueven tan sólo unos 400mm anuales (Ver mapa).

Salí con mucha lluvia desde Puerto Varas en Chile, crucé por el Paso Cardenal Samoré hacia Villa La Angostura con el cielo completamente cubierto y el limpiaparabrisas funcionando al máximo. Buenísimo para humedecer el bosque luego de los incendios que lo habían amenazado. Pero de a poco fue amainando el temporal hasta que llegué al desvío hacia Bariloche, cerca de Dina Huapi, ahí había claros entre las nubes y el sol filtraba rayos a través de ellas, formando un arco iris sobre la estepa:

Tormenta y arco iris en la estepa

El arco iris proyectaba una copia de sí mismo hacia arriba, como si no pudiera por sí sólo ser un marco impresionante para la escena.

Muchas gracias por mirar.

Mariano