Un eclipse de superluna

Nos veníamos preparando con otros amigos fotógrafos para el singular acontecimiento astronómico del eclipse de superluna. Este fenómeno se debe a la combinación de la Luna muy cercana a la Tierra, más el eclipse debido al ingreso de la primera en el cono de sombra de nuestro planeta. No se da muy seguido, el próximo ocurrirá recién en el año 2033, una eternidad (¿seguirán existiendo los blogs en esa época?, ¿cómo habrá cambiado la fotografía?…). “Confía lo menos posible en el mañana.”, decía Quinto Horacio hace algo más de 20 siglos.

El pronóstico del domingo 27/09 no era para nada alentador en el Alto Valle, con una capa gruesa de nubes que no parecía disiparse hasta en el mismo momento que se iniciaba el eclipse. Aún así fuimos al Valle de la Luna Rojo en la zona de Paso Córdoba, teníamos esperanza y todo el equipo preparado.

Como por obra de magia las nubes se apartaron justo a tiempo. En esta imagen la luna empieza a ser cubierta por la sombra terrestre:

Luna eclipsada en Patagonia

Una hora más tarde la Luna tenía ese color rojo que le dan todos los atardeceres y amaneceres terrestres. En ese momento resultaba muy difícil de fotografiar debido a la poquísima luz que reflejaba. Tuve que esforzarme para conseguir una foto enfocada, ya que además se mueve muy rápido, el enfoque que podamos conseguir dura apenas segundos:

Luna roja en Patagonia. Eclipse de superluna.

Durante el eclipse total el cielo se oscurece mucho. Aproveché para mirar hacia el otro lado y la Vía Láctea se recortaba a simple vista en la noche. Me gustó cómo las pocas nubes que quedaban reflejaban las luces de las ciudades del Alto Valle rionegrino:

Escena detrás de la luna roja

Nos quedamos hasta que finalizó toda la secuencia, alrededor de las dos de la madrugada. Mientras, vimos cómo una gran cantidad de vehículos con fotógrafos y curiosos iban regresando de a poco a sus casas. Fue un acontecimiento que congregó mucha gente.

En el 2033 vemos cómo sigue.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Millones de estrellas brillantes

“Cerca del centro de la Vía Láctea serían visibles a simple vista millones de estrellas brillantes, mientras que nosotros sólo tenemos unos miserables miles. Podría ponerse nuestro Sol u otros soles, pero no habría nunca noche”.
Cosmos, Carl Sagan.

El atardecer estuvo casi despejado, y el pronóstico nocturno anunciaba un cielo sin nubes y sin luna, ideal para fotografiar la Vía Láctea desde las bardas roquenses:

Atardecer de invierno en el Alto Valle

Mariano me confirma que viene con nosotros y además que la Vía Láctea iba a estar perpendicular al horizonte alrededor de las 2 de la madrugada.

No es bueno comer un asado con abundante vino y luego caminar en la barda. Al menos eso dice mi amigo Ken mientras la caminata hasta el pie de las bardas resulta ser más larga y empinada de lo que le había prometido. Aumenta su ritmo de quejas a un promedio de 2 por minuto, hasta que finalmente llegamos al lugar que buscábamos. En ese punto pudimos ver a simple vista la Vía Láctea y él desenfunda su Sony RX100, que nunca había probado para fotos nocturnas. A medida que iba viendo los resultados se olvida de todos los problemas (que incluían el regreso) y empieza a maravillarse con lo que estábamos presenciando.

Luego de probar fotos sobre un promontorio del camino, decidimos bajar un poco más, donde estaríamos en una zona de oscuridad casi total. Sólo podíamos caminar con ayuda de nuestras linternas. Acá conseguí los resultados que más me gustaron: parte de la barda completamente oscura; otra parte iluminada por las luces de General Roca; y la Vía Láctea en todo su esplendor. La foto que sigue es un panorama compuesto por 3 imágenes:

Panorámica Vía Láctea

La parte de la Vía Láctea que fotografiamos esa noche es uno de los brazos de nuestra galaxia en espiral, conocido como brazo de Sagitario. Nuestro sistema solar está ubicado  fuera de este brazo, que se interpone entre nosotros y el núcleo galáctico, a unos 30.000 años luz de distancia. La cantidad de estrellas que podemos ver a nuestro alrededor es limitada porque la densidad local de las mismas es bastante reducida. Sólo podemos atisbar a la inmensidad durante una noche oscura y con la ayuda de instrumentos. Como por ejemplo una cámara de fotos usando una exposición prolongada de 30 segundos:

Millones de estrellas brillantes

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Una noche en Paso Córdoba

“[los descubrimientos sobre el Cosmos]… Nos recuerdan que los hombres han evolucionado para admirarse de las cosas, que comprender es una alegría, que el conocimiento es requisito esencial para la supervivencia”.
Cosmos, Carl Sagan.

Paso Córdoba, margen sur del río Negro. Se escucha un ruido familiar que viene desde el cielo, con poco esfuerzo vemos enseguida el avión que viaja a gran altura. “Seguro es el que va desde Bariloche a Buenos Aires”, dice Bettina. Inmediatamente regreso a mi niñez cuando íbamos al campo de mi familia en la línea sur. Mientras recorría los rincones de esa tierra cada tanto se repetía la misma escena. Y me quedaba mirando un buen rato hasta que lo perdía de vista.

Se hace de noche y nos quedamos para seguir fotografiando. La luna llena estaba alta en el cielo y otra vez escuchamos el paso de un avión, pienso que es plena temporada de invierno y la ruta aérea está muy transitada.

El reflejo de la luna hace brillar la estela que va dejando el jet a su paso, y también resalta los colores del valle de la luna amarillo:

Valle de la luna amarillo y estela de avión

Aprovechando la claridad de la noche, pido a mis compañeros que se queden inmóviles unos segundos para que no salgan movidos en la foto:

Fotógrafos en las bardas roquenses

Comenzamos a desandar el camino que nos lleva al puente sobre el río, donde dejamos el vehículo. Nos sorprenden el paso de varios vuelos más, que quedan registrados en otras imágenes como ésta:

Estrellas y estela en la barda

En un punto del camino me llama la atención cómo uno de los senderos de bicicletas se proyecta hacia el cielo. Le hago caso a Mariano y llevo la sensibilidad a ISO 6400, exponiendo durante 30 segundos. Miro rápidamente y me parece que sobreexpuse la foto, pero el histograma me confirma que la exposición estuvo bien hecha. “Será cuestión de editarla luego en Lightroom”, pienso mientras guardo mi cámara, satisfecho con todo lo que fotografié.

Tengo muchas imágenes nocturnas de esa salida. En ninguna aparecen meteoritos, salvo una sola en que conté ¡13!… Algunos se ven nítidos y otros son apenas unos trazos fantasmales. Me sorprendo de la suerte que tuve, capté un instante único en ese cielo de aquella noche. Seguramente no los hubiera registrado a todos si hubiera usado una sensibilidad menor. Además no recuerdo haberlos visto cuando sacaba la foto.

Meteoritos en la barda

Vienen a mi mente las palabras de Carl Sagan y no puedo evitar sentirme feliz.

Muchas gracias por mirar.

Mariano