Paisajes al oeste de Chubut

En una publicación anterior, hablaba de cómo el cielo pasa a ser parte del paisaje en muchas partes de la Patagonia. En los paisajes al oeste de Chubut que recorrí sucedía lo mismo.

Mi trayecto ese día se inició en Los Antiguos con destino en Esquel para hacer noche y luego seguir hacia Piedra del Águila. Ver mapa del recorrido.

Al entrar en Chubut, en vez de seguir por el asfalto de la ruta 40, tomé por un camino de tierra que figura en el mapa como antigua ruta 40, en dirección a Alto Río Senguer.

Me llamó mucho la atención esta antigua pintada política, que dice UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente) vote Frondizi. Estimo que debe haber sido pintada entre los años 1956 y 1958, conservándose en excelente estado, como si hubiera sido hace poco. El clima es muy extremo en esa zona pero parece no haberla afectado, asimismo ningún otro partido político en todos estos años la ha borrado para poner nueva propaganda. Toda una rareza:

UCRI Vote Frondizi

Luego de pasar Alto Río Senguer, encontré este paisaje:

En Chubut por la antigua ruta 40

Al llegar a la ruta 40 nuevamente, el valle del arroyo Apeleg sorprende con estas vistas imponentes, donde hasta aparecen nuevamente las nubes lenticulares:

Mallín sobre ruta 40 en Chubut

Cuando el sol había bajado el horizonte y me estaba aproximando a Gobernador Costa, me sorprendió esta nube:

Nube del atardecer en Gobernador Costa. Paisajes al oeste de Chubut

Pasando Gobernador Costa, aparece este puente solitario camino a la nada:

Puente abandonado sobre arroyo Cherque - Gobernador Costa

El arroyo Cherque refleja las últimas luces del cielo del atardecer chubutense:

Arroyo Cherque - Gobernador Costa - Chubut

A continuación llegó la noche y continué viaje hacia Esquel en completa oscuridad. Al día siguiente emprendería la ultima etapa de mi viaje.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Una tarde más en la estepa

Luego de recorrer Cueva de las Manos y pasar por el Cañadón Caracoles Chico, me encontré transitando nuevamente la ruta 40, una tarde más en la estepa patagónica.

Esta región siempre tuvo un significado especial para mi, ya que la recorro desde chico. En la provincia de Santa Cruz su vegetación adquiere una altura mínima, supongo que es por el castigo implacable del viento: nada puede crecer demasiado en esas condiciones. Pero no deja de destilar esa belleza rústica tan única. Al ser rala la cubierta vegetal, su composición geológica queda al descubierto mostrándonos los colores de la tierra:

Atardece en la estepa santacruceña.

A medida que fui avanzando, encontré estos pequeños mundos, que se mostraban iluminados por el sol o en sombras según la orientación que tuvieran:

Capas geológicas en la estepa. Un tarde más en la estepa

Franjas

Sencillamente

La última foto fue del cohirón flameando al viento, un emblema de la estepa patagónica. Me apuré a guardar la cámara y entrar en la camioneta, el frío me estaba empezando a calar en los huesos.

Al día siguiente ya estaría recorriendo Chubut para hacer escala en Esquel.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Todo queda lejos en Santa Cruz

Todo queda lejos en Santa Cruz, todo.

Ir de un punto a otro requiere planificación, porque no hay manera de reaprovisionarse fácil de combustible, ni de ninguna otra cosa.

Así llegué por la ruta 40 hasta Bajo Caracoles camino a Cueva de las Manos, donde después de almorzar, el propietario del parador local me aconsejó que al regreso pase por el Cañadón Caracoles Chico para luego continuar hacia Los Antiguos. Tiene rasgos árabes, con alguna mezcla de algún otro país europeo, como tantas personas en la Patagonia, como yo. Lo miro mientras habla y me pregunto qué lo habrá llevado a vivir en este pequeño paraje alejado de todo en la estepa santacruceña. Según sus palabras y para insistir que no deje de pasar por el cañadón que me menciona: “Es un lugar espectacular, y eso que he conocido lugares espectaculares“. Me lo imagino recorriendo caminos en su F100.

Prometía mucho así que no pude evitar tomar el desvío que me indicó, que no figura como camino en Google Maps. Al principio, nada. De nada. La inmensidad santacruceña desprovista. Pero de a poco el camino comienza a descender, cada vez más y más, con un desnivel total de 400 metros en algo más de 6 km. Aparecen guanacos y cóndores como habitantes abundantes, donde sólo acá se pueden hallar en esas cantidades.

Recién cuando se llega al puente que lo cruza se puede apreciar en toda su dimensión este lugar maravilloso. Llegué justo para verlo en su esplendor bañado con la luz cálida del atardecer, un instante bello y efímero para luego continuar viaje:

Cañadón Caracoles Chico. Todo queda lejos en Santa Cruz.
Muchas gracias por leer.

Mariano