Mil paisajes en uno

Unos días atrás nos reunimos en un asado con amigos fotógrafos y viajeros para despedir el año y organizar una salida al norte neuquino en marzo próximo. El plan es recorrer la laguna Tromen y el cerro Wayle, además de Varvarco y los alrededores del volcán Domuyo con todas sus manifestaciones termales. La charla fue de un lado al otro, y en un momento nos encontramos hablando sobre la belleza del Alto Valle, que muchas veces no es tan evidente como la de la cordillera, pero que está ahí para el que quiera encontrarla.

Justamente una hora antes cuando me estaba yendo al asado, alcancé a presenciar un atardecer alucinante en el río. Estaba completamente nublado por una tenue capa de nubes que difuminaba la luz del sol en todas direcciones. No dudé en volver a buscar la cámara para registrarlo, y la foto que conseguí creo que es la que más me gusta de todas las que saqué en este lugar:

Mil paisajes en uno. Crepúsculo de tormenta

Tengo la suerte de vivir de prestado gracias a mi primo (mi hermano), en el lugar de los mil paisajes en uno, sobre la costa del río Negro.

El atardecer anterior fue el preludio de la tormenta que volvió a cambiar el paisaje al día siguiente:

Tormenta sobre el río Negro

Que también puede mostrar esta cara durante una fría mañana de Junio:

Junio en el río Negro

O estos colores en las nubes de Febrero:

Nubes de colores sobre río Negro

El río puede variar ampliamente su caudal, lo que aporta un grado más de belleza al entorno:

Amanecer frío en el río Negro

A veces parece que no hubiera nada más allá de los árboles costeros:

Amanecer neblinoso en el río

Y el cielo siempre tiene una sorpresa nueva para mostrar, es imposible no maravillarse permanentemente:

Atardecer rojo en el río Negro

Les mando un saludo desde el sur. Muchas gracias por mirar.

Mariano

PD: Para los dos primeras imágenes usé una cámara nueva, la Sony a7rII, que me voló la mente con el rango dinámico que tiene su sensor. Con esta cámara voy a poder imprimir bien grande 🙂

En Mercedes

En febrero pasado viajé con mi familia unos días a la playa. Teníamos que hacer noche en algún lugar cerca de Gualeguaychú, y mirando el mapa, me di cuenta que del lado uruguayo existía Mercedes. Quedaba más cómodo cruzar la frontera ese día del viaje, y googleando encontré un lindo hotel frente a la plaza central, así que Mercedes sería.

A medida que nos acercábamos fue creciendo mi incógnita sobre cómo sería ese lugar. No tenía muchas expectativas, me conformaba con llegar rápido al centro, descansar y seguir viaje.

Pero me sorprendí con esta ciudad, o pueblo grande. Tiene el tamaño de la General Roca en la que me crié durante los años 70 y 80. Me gustó el respeto que tienen por su pasado. Hay muchos edificios antiguos bien mantenidos, como por ejemplo el del diario Acción, que todavía hoy sigue funcionando:

Acción Su Diario Regional

O el edificio del Cine Rex Theatre, que a pesar de parecer cerrado, conserva una fachada intacta:

Cine Rex Theatre

Caminando por sus calles me trajo añoranzas de un pasado tan distinto a la actualidad en nuestro país, el de cuando yo era chico, donde se podía vivir sin rejas y abiertos a la calle, sin temor a la delincuencia. En Mercedes viven sin miedo:

La espera

“Apaga la TV, enciende tu cerebro”. Un poco de filosofía oriental:

Apaga la TV Enciende tu cerebro

Luces y sombras en un atardecer tranquilo:

Luces y sombras

Hay muchos edificios cerrados o abandonados, me imagino todo lo que puede revelar una exploración con más tiempo de los alrededores:

Abandonado

En un momento comencé a escuchar música, sonaba como una murga, muy lógico estando en Uruguay. Pero se escuchaba como que se acercaba para luego alejarse nuevamente. Hasta que apareció un torrente de motos y vehículos que festejaban el triunfo de un equipo de fútbol al compás de esta música murguera tan particular. Entre medio de ellos iba este camión lleno de gente de distintas edades. Ningún insulto, ningún destrozo… Un festejo alegre, pacífico y maravilloso:

El festejo

Para terminar, una imagen de una de las calles céntricas:

Una calle de Mercedes

Mi hermana había salido a caminar por su cuenta, y cuando nos encontramos en el hotel al regreso, me contó de lo maravillosa que era la costanera de la ciudad sobre el río Negro, y que había visto un atardecer espectacular… Lo lamenté pero es un buen motivo para pasar otra vez por este lugar.

Muchas gracias por mirar.

Mariano