Para volver primero hay que salir

Me voy a dormir con esa sensación de intranquilidad que presagia una noche difícil. Y sueño con ella.

Es un sueño muy nítido: en un lugar que no reconozco tenemos una charla como al pasar. “Para volver primero hay que salir”, me dice con sus rasgos bien definidos por la luz de un atardecer onírico.

Trato de buscarle un significado pero no puedo. Sólo quisiera soñar distinto.

Miro la pantalla del celular y recién es la 1 de la madrugada. Afuera escucho el silencio. De un salto salgo de la cama, y diez minutos más tarde estoy sin rumbo, dispuesto a fotografiar lo que encuentre. Todo con tal de no volver a soñarla.

El camino me lleva hasta el Anfiteatro, sobre la ruta 40. Me envuelve una brisa suave, que me acaricia, que me consuela.

La luna está a punto de asomar y sólo tengo que esperar unos minutos para que ilumine el paisaje:

Anfiteatro nocturno. Para volver primero hay que salir.

Deambulando

Desando el camino, y me desvío hacia el río Ñirihuau.  Tal vez el puente del ferrocarril se vea bien esta noche.

Dejo la camioneta al costado del camino y emprendo la subida. Trepo hasta las vías y sigo sobre los durmientes hasta que debajo mío tengo el precipicio del cañadón del Ñirihuau. Unos metros más y encuentro la vista que busco.

De repente pienso si habrán muerto personas durante la construcción de este puente. Me invade la certeza que sí.

Con cuidado extiendo las patas del trípode para que no se apoyen en el vacío. Dos patas sobre el riel y una sobre un durmiente. De pronto, escucho un ruido metálico y siento un golpe que me deja helado. El riel al enfriarse produce una sacudida súbita que repercute en mi cuerpo y mente, que no estaban preparados para eso.

Me sobrepongo rápido y consigo esta imagen:

Una foto publicada por Mariano Srur (@marianosrur) el

Bajo del puente y encuentro un sendero que sigue el contorno del cañadón, desde donde tengo una buena vista de la estructura metálica, recortada sobre las estrellas y las luces de Bariloche:

Nocturna puente Ñirihuau

La vuelta

Regreso lentamente, buscando otros puntos de vista y sacando nuevas fotos, pero ninguna me satisface mucho.

Ya se hicieron las 4 de la mañana. Me invade un cansancio profundo y una sensación de tranquilidad, sabiendo que salvé la noche y me salvé de los sueños.

Muchas gracias por mirar.

Mariano Srur

Témpanos y Vía Láctea

Me atrae mucho la idea de fotografiar témpanos, ese antiguo hielo viajero buscando su final. También me encanta fotografiar la Vía Láctea, el río infinito de estrellas. ¿Fotografiar témpanos y Vía Láctea juntos?, no me imagino mejor combinación…

Témpano y Vía Láctea en lago Argentino

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Como un sueño

I once was lost
But now I’m found
Was blind
But now I see
Barbed Wire Halo, A. Watson

“¡No puedo creer que hayas hecho eso!”, me dice muy enojado mi viejo. Pero no logro reconocer qué macana me mandé. “¡Mirá que no te necesito acá, no te traigo más al campo!”. La escena pasa a través de la mirada de mis nueve años de edad, superándome.

Me despierto.

Las noches son largas en el sur durante el invierno. No logro conciliar el sueño y salgo sin rumbo a fotografiar lo que encuentre. Extrañamente no hace frío: el termómetro de la camioneta indica 14 grados a las 2:00 am. 

De repente se adivina la Vía Láctea entre las nubes. Paro y a tientas monto la cámara sobre el trípode. Consigo esta foto:

Noche en ruta 15

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