Una vasta soledad

La meseta del Cuy queda al sur de General Roca, a aproximadamente una hora de viaje por la ruta provincial 6. Es un lugar cercano y a la vez desconocido por la mayoría de los habitantes del Alto Valle. Es parte de la Patagonia profunda. A lo largo de mi vida la transité por ambos lados, viajando hacia campos ganaderos que tenía mi familia más al sur. Mi viejo hasta tuvo un campo al pie de la misma, pero jamás subí a “la planiza”, como le dicen los pobladores locales. Tengo desde hace años el libro “La Meseta Patagónica de El Cuy. Una vasta soledad”, obra interesantísima de Freddy Masera hecha en colaboración con otros autores, que describe la región desde muchos aspectos: geográficos, económicos, históricos, sociológicos. Este libro alimentó durante tiempo la necesidad de conocer el lugar.

Mi intención de subir siempre se diluía ante otro tipo de recorridos que iban apareciendo. Pero este invierno tenía el propósito de ir. Mi objetivo principal era fotografiar la Vía Láctea desde ahí arriba, lejos de la contaminación de luz de las ciudades del Alto Valle. Y no menos importante, la necesidad de experimentar estos espacios aislados y silenciosos…

Estuve atento durante un tiempo al pronóstico del tiempo, hasta que se anunciaron varios días completamente despejados. El único que pudo acompañarme fue mi amigo Ken, al que le tocó abrir y cerrar varias tranqueras una vez que nos desviamos de la ruta 6:

Tranqueras camino a la meseta

Recorriendo un camino vecinal que había visto desde Google Maps, finalmente llegamos a lo alto de la meseta para presenciar los últimos minutos de luz:

Atardecer en Santa Lucía del Cuy, una vasta soledad.

La temperatura había descendido rápidamente, y fue necesario abrigarnos mucho para poder resistir a la intemperie:

Ken en la meseta del Cuy

Luego que el sol bajara, tuvimos todavía un buen tiempo más de claridad durante el crepúsculo, que quisimos aprovechar al máximo:

El contorno de la estepa

En el corto trayecto que hay de la base de la meseta hasta su cima, se produce una transición maravillosa, la vegetación de monte, que predomina abajo con sus jarillas, alpatacos, chañares y demás, se transforma en estepa, donde predominan los coirones. Estos arbustos tienen tonos amarillos que se resisten hasta último momento a abandonar la luz del sol:

El alma de la estepa

Todavía nos quedaba un buen rato antes que se hiciera de noche, así que continuamos avanzando y recorriendo, cada vez más a oscuras, en dirección a Cerro Policía, al otro lado de la planicie. Pero esas imágenes van a ser parte de la publicación de la semana que viene.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

La continuación de esta nota la pueden encontrar en este link.

Comments

  1. Esa vasta soledad es todavía mucho más impactante si se aprecia desde la ventana del avión. Inolvidable si el observador tiene menos de ocho años, como yo cuando volé por primera vez a Bariloche, en el lejano febrero de 1976.

  2. Realmente impresionante. yo viví en tierra del Fuego unos años, cuando ea muy pequeña. Esta fotos me lleva a recordar esa etapa de mi vida. Los cielos, la vegetación agreste, que resiste el
    impacto de la naturaleza……………. gracias por publicar estas maravillas………………

    • Hola Karin, me alegro que estas imágenes te hayan hecho recordar tu niñez. También me tocó vivir de chico estos paisajes y tienen una fuerza que va más allá de lo que puede registrar una foto.

  3. maria l villarreal says:

    buenísimo, como todo lo que nos mostras….viajamos contigo viendo tanta maravilla junta.- gracias !!

  4. Horacio Iraola says:

    muy lindas Mariano

  5. Anónimo says:

    Me gusta mucho la fotografía que haces!!!Te sigo aunque estoy lejos, por que nací allí en la Patagonia…muy bien y adelante con tus fotografías. Un saludo

  6. Que bueno! Te iba a preguntar -porque vi la primera foto de mucha manga corta- la temperatura por esa zona.
    A Freddy Masera lo conozco desde que soy niña. Amigo de la flia. Y si habre escuchado hablar de todo esto en asados y sobremesas. Siempre quise ir y por una cosa u la otra no llego. Siempre suena tan mágico y silencioso en los relatos.
    Se necesita auto especial (4×4? o camioneta?). Me encantaria recorrer esas zonas y llevar a mi marido holandes que aparte de ser fotogafo amateur es un enamorado de la patagonia. Creo que te lo voy a llevar! ajajaja
    Gracias por otra entrega con imagenes hermosisimas.

    • Muchas gracias Mariana!.
      Por supuesto que sí, cuenten conmigo, los llevo a recorrer cuando vengan.
      Qué privilegio conocer a personas como Freddy Masera… Me gustaría conseguir los últimos dos libros de la serie, el de los ríos y el de los acantilados que caen al mar. Tengo los tres primeros: el de Somuncurá, el del Cuy y el del Bajo del Gualicho.

      • tendria que preguntar por alla si saben. Yo hace años que vivo de este lado del mundo con el Holandés. Mi abuelo era siempre un encantado de sus proyectos.

        • Cualquier dato que consigas te lo agradeceré mucho.
          Me había olvidado decirte que lo ideal es ir a la meseta en una camioneta, no hace falta que sea 4×4 dependiendo de la época. Pero te reitero que los llevo, sólo avísenme con algo de tiempo.

  7. Anónimo says:

    Como siempre muy lindas las fotos mariano,un abrazo???

  8. gerardo says:

    simplemente y por ahora muchas gracias

  9. Nora Alicia Fernandez says:

    Que,hermosura!! felecitaciones Mariano,captaste tan bien el paisaje que me senti viajando por esos lugares con esa nitidez asombrosa. Yo vivia en la linea sur (Maquinchao) y mis abuelos aca en Villa Regina , recorrer esa ruta era la aventura mas hermosa que podia tener.Esas tranqueras que me volvian loca para cerrarlas a pesar de su simpleza y mi papá apurándome para continuar el viaje. En 1971 nos radicamos aca y no he vuelto por esos lugares, me cuentan que ahora hay una hermosa ruta pero por los sitios que vos anduvistes,tan representativos, solo con afan de aventura se los puede disfrutar , Gracias por este regalpo

  10. Corina says:

    Hermosas imagenes, como siempre gracias

  11. susana says:

    Qué belleza , tus imágenes y relatos! Gracias por compartir Mariano!

  12. Viviana says:

    Gracias Mariano!!!!!El Cuy está en mi corazón!!!Misioné algunos años por allí y cuando puedo me acerco…..Lo conocí cuando la luz se cortaba a cierta hora y había que alumbrase con linternas…Hermosas fotos!!!!Gracias por compartir la belleza de estos lugares.

  13. Anónimo says:

    Pensar que tantos años aqui viviendo y desconozco esta regiòn de la lìnea sur ..Las fotos estàn buenìsimas y hablan por si solas !!!! El paisaje es verdad muy desolado e inhòspito … hay que poner el cuerpo allì …

  14. Me encantan las fotos, hace algunos inviernos paseamos por alli también disfrutando de este paisaje tan solitario y bello-

Dejar una respuesta

A %d blogueros les gusta esto: