Las curvas de los recuerdos en el Limay

Cuando inicié mi carrera de guía de pesca, uno de los primeros ríos que navegué fue el Limay Medio. Mi intriga al principio era si iba a lograr recordar los recovecos del río, para ir conociendo los lugares donde se encontraban las truchas, donde estaban los peligros, donde había que prestar más o menos atención para poder hacer bien mi trabajo.

Con el tiempo no sólo supe conseguirlo, no sólo puedo cerrar los ojos acá mismo en mi casa y recorrerlo mentalmente de principio a fin, sino que pasó algo muchísimo mejor: cada vez que veo el río veo recuerdos; como la primera vez que me sentí parte de la naturaleza flotando sobre lo transparente del agua; el momento en el que Leo Cardella cerró un día de pesca muy bueno con aquélla trucha marrón trofeo; el tano (no recuerdo su nombre) que había recorrido el mundo pescando y que me decía “¡bravísimo!”; el gringo Dickson tratando de hacer un pozo con la pala en medio de los cantos rodados; la frustración por aquélla trucha enorme que se le fue a Ignacio Aubone después de 20 minutos de pelea; y tantos y tantos recuerdos más…

O simplemente: Las curvas de los recuerdos en el Limay.

Para esta oportunidad seleccioné unas fotos de una salida de pesca que hicimos el año pasado al inicio de la temporada de pesca con Javier Zacagnino y Leo Durand. Ellos fueron uno de mis primeros clientes, hoy ya son amigos con los que salgo a pescar. Excelentes pescadores, aprendí mucho de ellos y espero ellos hayan aprendido algo conmigo. También vino con nosotros mi amigo Marcos Arce, otra gran persona que conocí a través de la pesca; él preparó la logística del campamento y se ocupó de las comidas, además de divertirnos con sus historias y ocurrencias.

Las embarcaciones descansan cerca del campamento, después de un día largo de pesca:

Las embarcaciones al atardecer en el campamento del Limay Medio. Las curvas de los recuerdos en el Limay.

El sol ya bajó en el horizonte, y Venus nos muestra el primer indicio de lo que será el cielo nocturno:

Atardecer en el Limay Medio

La Luna asomó en el cielo y el pollo al disco va marchando bajo la atenta mirada de Leo y Javier:

Leo y Javier y el pollo al disco

Un rato más tarde voy a buscar agua al río, no necesitaba la linterna porque la luna llena iluminaba en todo su esplendor el paisaje. Y no pude resistir sacar una foto de mi bote, el Perito Moreno, justo bajo la Cruz del Sur:

El Perito Moreno en el Limay Medio y bajo la Cruz del Sur

Tengo muchas más fotos de estos momentos, pero me resulta imposible acomodarlas acá para no saturar esta publicación, tal vez en una próxima.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

Los salmones del Petrohue

Pesqué los salmones del Petrohue por primera vez el año pasado, en abril de 2013. Fue un torbellino de dos días, con muy mal tiempo, pero inolvidables por lo bestial de ese tipo de pesca. Los pescamos con mosca, anzuelo sin rebaba y equipo para línea 8. Además los devolvemos al agua para que puedan desovar. Este año regresamos a pescarlos en febrero, y por suerte nos tocaron días muy buenos.

Esta variedad de salmones se conocen como Chinook. Nacen en el río pero luego de un corto tiempo emigran al mar donde alcanzan tamaños muy importantes, y luego de unos años retornan por única vez al río que los vio nacer para reproducirse y morir. Cuando hacen este regreso tienen que tener una cantidad importante de reservas energéticas, porque por un lado deben remontar kilómetros de aguas correntosas y además esperar el momento adecuado para el desove, que se da cuando llueve mucho y los tributarios del río crecen lo suficiente.

Esto hace que sean peces realmente grandes, la lucha puede durar fácilmente 40 minutos ya que “no hay Chinook chico” según mi gran amigo Patricio Rondini. Gracias a él que pasa muchos (muchos!) días de la temporada pescando en el Petrohué, puedo ir a pescar y tener la efectividad que tengo. Publicó en su página de Facebook dos artículos fundamentales para este tipo de pesca, les recomiendo leerlos: Pesca de Chinook con honor, y Método Rondini para pescar Chinooks.

Esta temporada viajé con mi primo Gonzalo, un muy buen pescador al que le faltaba pescar con mosca uno de estos monstruos, ya que el mes previo los había pescado con señuelo en otro río chileno.

Empiezo por mostrarles el río visto desde mi bote, un verdadero paraíso en la tierra:

El río Petrohué.

Desde el campamento la vista nocturna es increíble. El primer plano de esta foto está iluminado por la fogata del asado:

La Vía Láctea en el Petrohué.

En las próximas dos fotos se ve la lucha y el resultado de la captura de Gonzalo. Miren al límite que se lleva el equipo de pesca y la fuerza que tiene que hacer el pescador. En cualquier momento se puede perder el pique:

Gonzalo y su lucha con el salmón.

La felicidad de Gonzalo con su salmón.

Otra vez la lucha descomunal de Patricio con un trofeo de salmón, no pudo sostenerlo él solo para la foto, de tan grande que era lo tuvo que ayudar Gonzalo para acomodarlo:

Patricio luchando por el trofeo.

Patricio con su salmón gigante. Los salmones del Petrohue.

Mis capturas luego de 2 días de pesca. Es muy cansador pescar un Chinook, pero luego de un rato la adicción por esta pesca vuelve, y hay que ir por más:

Mi primer salmón de la temporada.

Mi segundo salmón de la temporada.

Mi tercer salmón de la temporada.

Esto fue todo por la temporada, sabemos que la próxima nos va a encontrar de vuelta por el Petrohué.

Gracias por leer.

Mariano