Crónica de pesca en el Limay Medio

Otra temporada de pesca termina en el Limay Medio. Es la última que voy a tener casa donde parar, así que intentamos aprovecharla con mis amigos. Las próximas serán acampando, en hotel o en casa rodante, pero ninguna con esta comodidad.
Nos levantamos temprano para llegar con la primera luz a Los Corrales, una de las entradas al río de la estancia Fortín Nogueyra.

Al salir de la ruta 237 para entrar al campo, amanece. La mezcla de niebla con luz solar muestra unos colores maravillosos. «Tengo que sacar fotos de esto», me digo mientras busco el bolso de la cámara. Pero enseguida me doy cuenta que la había dejado en mi casa… Se dice que la mejor cámara es la que uno tiene a mano, y la mía en ese momento era la del celular, así que aproveché.

Contraluz en la alameda:

Amanecer en Estancia Fortín Nogueyra

Abriendo tranqueras:

Entrando en Los Corrales de Fortín Nogueyra

Una combinación hermosa de cenizas y niebla:

Mañana en Limay Medio

La niebla apenas dejaba ver unos metros más allá en el río:

Bajando el bote en Limay Medio

La charla matinal de rigor:

Charlando en la costa del Limay Medio

El Francisco Moreno esperando a los pescadores:

Perito Moreno en Limay Medio

Halo. Sólo pude captar la mitad derecha con el lente de la cámara del celular:

Niebla en el Limay Medio

Para finalizar, una secuencia de captura de una trucha marrón hermosa en el Limay Medio. Primero Pablo trata de acercarla a la red que sostiene Gastón:

Arrimando una trucha marrón en Limay Medio

Gastón logra levantarla. Una vez dentro de la red, le quitamos el anzuelo manteniéndola dentro del agua:

Gaston Van Praet levantando una trucha marrón

Y sólo la levantamos un instante para la foto. Pronto regresa al agua:

Pablo Wray y su trucha marrón. Crónica de pesca en el Limay Medio.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

El cielo de Dios

El cielo de Dios y el mesías verdadero.
Por Gustavo Scattareggia.

“Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas”.
(Tres versiones de Judas. J.L. Borges)

Un hombre que es universal pero le corresponde a esta tierra salvaje, compuso a un teólogo que promueve a Judas, en lugar de Jesús, como enviado de Dios. Para Niels Runeberg, Cristo es un vehículo para que el mesías verdadero alcance la execración total, para ser completamente hombre y así salvar a la humanidad.

La imperfección le está vedada a Dios: ese cielo del Limay Medio capturado por Mariano (que por cierto será Zahir si insiste en reflejar los rostros ocultos de Dios); encierra momentos de perfección del universo: un atardecer con colores infernales; una tormenta que se debate con el paisaje, un cielo de libélulas, una frontera de oscuridad y desolación y una obstinación de estrellas que niega esa oscuridad, para confirmar la perfección sobre la perfección. Ese cielo de cielos ilustra la imposibilidad de Dios de acceder a la imperfección y lo obliga a crear hombres a quienes los inquieta la traición y la autoexterminación. Ese cielo perfecto como Cristo, que encerraba la divinidad y la humanidad en sí mismo, nos conmueve a ser hombres; a buscar un horizonte de aventuras y de pecados, lejos de la santidad y la perfección.

El cielo de Dios

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La foto es en el valle del río Limay Medio durante una tormenta muy intensa que cayó sobre la Patagonia norte, y es la tercera y última de una serie sobre este fenómeno meteorológico. La primera la pueden ver en este link, y la segunda en este otro. Es una exposición prolongada de 30 segundos, con la cámara sostenida por trípode, una longitud focal de 16mm y apertura de f/4, y una sensibilidad de iso 3200. Usé mi cámara Sony a7II, junto con el zoom Sony FE 16-35mm f/4.

Muchas gracias por mirar y leer.

Mariano

Las curvas de los recuerdos en el Limay

Cuando inicié mi carrera de guía de pesca, uno de los primeros ríos que navegué fue el Limay Medio. Mi intriga al principio era si iba a lograr recordar los recovecos del río, para ir conociendo los lugares donde se encontraban las truchas, donde estaban los peligros, donde había que prestar más o menos atención para poder hacer bien mi trabajo.

Con el tiempo no sólo supe conseguirlo, no sólo puedo cerrar los ojos acá mismo en mi casa y recorrerlo mentalmente de principio a fin, sino que pasó algo muchísimo mejor: cada vez que veo el río veo recuerdos; como la primera vez que me sentí parte de la naturaleza flotando sobre lo transparente del agua; el momento en el que Leo Cardella cerró un día de pesca muy bueno con aquélla trucha marrón trofeo; el tano (no recuerdo su nombre) que había recorrido el mundo pescando y que me decía «¡bravísimo!»; el gringo Dickson tratando de hacer un pozo con la pala en medio de los cantos rodados; la frustración por aquélla trucha enorme que se le fue a Ignacio Aubone después de 20 minutos de pelea; y tantos y tantos recuerdos más…

O simplemente: Las curvas de los recuerdos en el Limay.

Para esta oportunidad seleccioné unas fotos de una salida de pesca que hicimos el año pasado al inicio de la temporada de pesca con Javier Zacagnino y Leo Durand. Ellos fueron uno de mis primeros clientes, hoy ya son amigos con los que salgo a pescar. Excelentes pescadores, aprendí mucho de ellos y espero ellos hayan aprendido algo conmigo. También vino con nosotros mi amigo Marcos Arce, otra gran persona que conocí a través de la pesca; él preparó la logística del campamento y se ocupó de las comidas, además de divertirnos con sus historias y ocurrencias.

Las embarcaciones descansan cerca del campamento, después de un día largo de pesca:

Las embarcaciones al atardecer en el campamento del Limay Medio. Las curvas de los recuerdos en el Limay.

El sol ya bajó en el horizonte, y Venus nos muestra el primer indicio de lo que será el cielo nocturno:

Atardecer en el Limay Medio

La Luna asomó en el cielo y el pollo al disco va marchando bajo la atenta mirada de Leo y Javier:

Leo y Javier y el pollo al disco

Un rato más tarde voy a buscar agua al río, no necesitaba la linterna porque la luna llena iluminaba en todo su esplendor el paisaje. Y no pude resistir sacar una foto de mi bote, el Perito Moreno, justo bajo la Cruz del Sur:

El Perito Moreno en el Limay Medio y bajo la Cruz del Sur

Tengo muchas más fotos de estos momentos, pero me resulta imposible acomodarlas acá para no saturar esta publicación, tal vez en una próxima.

Muchas gracias por mirar.

Mariano