Todos los grados de lo efímero

“Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad.”
El Aleph, J. L. Borges.

3 de junio, tarde de otoño en el río Negro; me atrae la luz que proyecta el sol. Nuevamente estoy en el lugar de los mil paisajes en uno. Me parece inagotable y siento el impulso de fotografiarlo otra vez. Luego, mirando la foto en la pantalla, encuentro algo que me atrae más aún: todos los grados de lo efímero que hay en la imagen.

Los rayos de luz que iluminaban el césped desaparecían rápido al ponerse el sol, un instante después ya no estarían.

Las nubes estriadas del otoño, que se proyectaban sobre el agua unos minutos antes que el viento arrugara la superficie.

El brazo del río, tranquilo, que unos días más tarde iba a tener una fuerte correntada al aumentar el caudal.

La isla, que no existía apenas 15 años atrás, y seguramente volverá a desaparecer en un futuro más distante.

Yo mismo, detrás de la cámara.

Atardecer de otoño en el río Negro. Todos los grados de lo efímero.

Muchas gracias por mirar.

Mariano

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