Un encuentro inesperado

1992, Buenos Aires. Camino temprano un día de semana por avenida Callao, inmerso en el caos de la ciudad capital. Me molesta el tránsito, el humo de los escapes, los bocinazos constantes, los motores acelerando, los frenos chirriando al ponerse en rojo los semáforos. Escucho insultos. Y por todos lados los ceños van fruncidos. En mi cabeza resuena tan fuerte como el ruido de la ciudad la pregunta de por qué había tomado la decisión de ir a la universidad allá.

Las privatizaciones de las empresas de servicios públicos había lanzado a los nuevos propietarios a un frenesí de zanjeos en las veredas que estaban tapados precariamente con tablas de madera. Tengo que mirar bien dónde piso, para no tropezar ni pisar caca de perros. Llego tarde a clases.

Me molesta todo lo que me rodea.

Y la humedad que me mata.

Envuelto en todo eso llego a plaza Rodríguez Peña y se me ocurre mirar a la izquierda. Hay un grupo de personas ancianas que, arreglados como en una coreografía, van haciendo movimientos lentos, precisos, sutiles. Sus miradas ven (¿van?) más allá de su entorno.

En esas miradas hay paz y confianza.

Nada los distrae ni los desconcentra de esa especie de trance en que parecen estar. Avanzan, sus brazos y piernas se levantan alternadamente y se mueven de manera circular, mientras sus cabezas acompañan. Me fascina la escena y siento felicidad por ellos. Parece que supieran algo que se mantiene muy alejado de mi comprensión.

Por un instante siento que sólo yo soy testigo de ese grupo de personas, como si presenciara una aparición de otra dimensión entre el desorden de mi realidad.

Sigo mi viaje.

Luego me enteraría, preguntando, que lo que practicaban era Tai Chi.

Antes que terminara el año había regresado a mi pueblo.

La paz parece que recién ahora la puedo empezar a vislumbrar, y no depende del entorno en el que uno esté 🙂

Muchas gracias por mirar y leer.
Mariano Srur

PD: La foto es en Paso Córdoba, General Roca, Río Negro.

Comments

  1. Marta Coronel says

    Bella imagen y como siempre mi poeta preferido!!

  2. Anónimo says

    Y si…a veces el caos nos trae a una realidad más nuestra , instantes en los que discernimos a conciencia nuestros pasos. Buenísimo!

  3. Liliana Bonfiglio says

    Hermosa tu reflexión.siempre gracias.

  4. Anónimo says

    Hermoso. Cuesta generar el vacio y calmar los sentidos. Aqui en Fiske, tambien puedes hacer tai chi con el maestro Guillermo. Abrazos

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